R.88. Una pista muy larga y una laguna bajo la nieve. 11 de febrero de 2017

Pues fuimos a la laguna de Cebollera pero no la vimos. El gps nos decía que estaba ahí y los bastones confirmaban que medio m. más abajo había agua pero verla, no la vimos.

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Encima del borde de la laguna de Cebollera

Ahora entiendo por qué todas las rutas que había consultado arrancaban a unos 4 Km. de Molinos de Razón. Sencillamente porque no merece la pena hacer la larga pista que arranca nada más salir del pueblo,  a la derecha,  tomando la carretera que se dirige a Sotillos del Rincón. No tiene encanto. Nosotros como se quedaba “corta” la ruta desde Molinos, añadimos otros 4 Km arrancando desde Valdeavellano; este pequeño tramo del GR-86 es muy cuco con unas vistas preciosas sobre el valle a la altura de la Iglesia de Molinos.

Bueno, pues quien lea estas notas debe saber que para llegar desde Molinos a la laguna de Cebollera puede aparcar  tranquilamente el coche  4 Km. pista arriba. De esta manera 7 Km. de ascensión aproximadamente y estará en la laguna evitándose la tediosa pista.

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El valle del Arroyo de la Laguna

A parte de todo este rollazo, la ruta estuvo genial gracias sobre todo a la nieve. Las fotos lo dicen todo. Nos cambió la cara cuando empezamos a ver la pista cubierta de nieve y flanqueada por pinos y hayas de buen porte. En un invierno tan seco como este volver a oir el chap-chap de las botas hundiéndose en una nieve blandita, no tiene precio. Luego ya sabéis lo que termina pasando con la nieve, lo mismito que le pasó al argentino de Toronto. Vaya risas que hicimos con el tema. Cerca del final de la pista, una cría se lo pasaba en grande con el trineo del que tiraba su madre.

A 12 Km. de la salida, abandonamos la pista para comenzar el ascenso a la laguna. Camino empinado de 1,5 Km que con la nieve tuvo su dificultad. Arriba la niebla no nos dejó ver nada salvo los restos de la antigua presa y el nacimiento del Arroyo de la Laguna. Eso sí, hicimos sobre el hielo todo el ganso que nos apeteció y menos mal que no cedió porque la capa no era tan gruesa. No nos entretuvimos mucho allí no fuese a cambiar el tiempo de repente y complicar la bajada. Sin gps casi imposible orientarse en los alrededores de la laguna.

Todas las fotos aquí

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Acercándonos a la laguna

Y nada más, a desandar el camino hasta Valdeavellano, con una parada en el camping de Entrerrobles donde agradecimos el calorcito de la estufa de leña y los cafés con leche. Lo bueno de la experiencia es que pica el gusanillo para acercarse en primavera a ver la laguna y de paso subir hasta Cebollera. El contraste con el ambiente invernal que nos acompañó será tremendo.

Banda sonora de la ruta: Century, The Mary Onettes (Islands, 2009)

Ruta nuestra Cebollera desde Valdeavellano a Molinos febrero 2017

La ruta nº 88

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El Duero, el monasterio y una ermita entre las viñas. R. nº 87. 14 de enero de 2017

“Nada por aquí, nada por allí, Abracadabra pata de cabra…Y sale una marcha magnífica, al lado del padre Duero, almuerzo, ermita rupestre, montes diversos y mares de vino…Magia potagia. Más no se puede pedir…”

Langa desde el otro lado del Duero.

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Pues el “brochazo” de Pedro V en el whatsap, bien podía servir de resumen de esta agradable, tranquila y placentera ruta por las orillas del Duero.

Menos mal que Alberto Carrasco me llamo la noche anterior para advertirme de que la ruta prevista desde San Esteban a Langa, no estaba señalizada. No parece de recibo que no se avise de ello en alguna de las tantas páginas web en las que se informa sobre la etapa nº 7 de la Senda del Duero, incluida la del Ministerio de Agricultura. Lo cierto es que Alberto nos advirtió y evitó la incomodidad de atravesar una zona además muy alterada por las obras de la autovía. Cacharreando un poco por la web, vimos una alternativa  en la etapa nº 8 del GR 14 entre Langa y La Vid, con la posibilidad añadida de subir hasta la Virgen del Monte, una ermita rupestre situada en una meseta a 1.000 m. de altura sobre el padre Duero.

Azud de la Vid

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Con una luz azulada y fría atravesamos el precioso puente de más de cien metros y doce arcos con sus correspondientes tajamares, para desviarnos a nuestra derecha e ir muy pegaditos a la margen izquierda del río. Los grises y ocres del terreno iban ganando fuerza a medida que el sol subía en el horizonte. A nuestra espalda el cubo del castillo de Langa, destacaba sobre el pueblo y la iglesia de San Miguel Arcángel.

A unos 4 Km. de Langa vemos lo que muchas webs sobre la ruta llaman chimeneas de hadas, que en realidad son columnas de roca que han aflorado por la erosión de los materiales más blandos que las rodean. En cambio, las chimeneas de hadas, como las famosas de la Capadocia, son columnas de material blando que en su copa tienen una roca más resistente que favorece la erosión de los laterales formándose la chimenea, de ahí que también se las conozca como señoritas con tocado. Fuera geología! Me quedo con la historia que nos contó Mito sobre unos frailes golfos que abandonaron la Vid en busca de placeres mundanos y sufrieron el castigo de la petrificación eterna.

A nuestra derecha, al otro lado del río, el pueblo de Zuzones (síiii me tocas los coj…), un pueblo que desde aquí tiene cierto encanto, con su iglesia encaramada en un altillo sobre el Duero. Recordamos como este pueblo, Langa y otros de la zona, sufrieron el envenenamiento por aceite de colza, aquella intoxicación del año 1981 que el Ministro de Sanidad de la UCD,  Jesús Sancho Rof, denominó “el bichito”. Al hilo del recuerdo de esta noticia, Pedro nos deleitó recordando sus informativos y en concreto el que dirigió en la 2 con Felipe Mellizo a los micrófonos. Me hubiese encantado estar en el plató mientras los hacían. Qué tiempos en los que los informativos informaban y dedicaban un buen espacio a la cultura.

Ermita de la Virgen del Monte

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Después de 6 Km. llegamos al cruce donde está señalizado el camino de subida a la ermita de la Virgen del Monte que tomaríamos a la vuelta. Cerca de aquí, el Duero se amansa por un azud levantado para bombear agua y regar las tierras de alrededor de la Vid. El sendero se estrecha atravesando un pequeño bosque de pinos piñoneros que nos deja en la espalda del monasterio de la Vid. Hora de almorzar al lado del río o…”Por qué no nos tomamos unos torreznillos en el Lagar de Isilla?”, propuesta e invitación de Mito aceptada. Lo mejor como dicen por la tierra la compañía, ni el trato de una camarera estirada ni los torreznillos estaban a la altura de los que comemos habitualmente. Dejamos el recargado restaurante del gusto de Almodóvar para desandar el camino hasta la subida a la Virgen del Monte.

La ascensión es larga, algo más de 3 Km., pero tendida, subiendo por el lateral derecho de un barranco rodeado de sabinas y encinas hasta la ermita rupestre. El lugar tiene el encanto de esos eremitorios medievales excavados en parajes con fuerza que probablemente albergaron otros cultos precristianos. Fotos y a coger una empinada escalera que nos llevará a lo más alto de la meseta que separa el valle del Duero del Arroyo de la Nava, el riachuelo que cruza Langa y que desemboca en el Duero a la entrada de Aranda.

Praderita de la comida. Todas las fotos en google fotos

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Aquí, unos 17 Km. recorridos, giramos de nuevo hacia el este buscando la senda que nos devolvería al Duero. Sorpresón al recorrer los casi 3 Km. de meseta ocupados por extensas y cuidadísimas vides perfectamente alineadas. Parece que la producción de toda esta zona termina en las bodegas Silentium de Castillejo, según comenta Javier . El tiempo cambia repentinamente y aunque llega a nevar, la temperatura es agradable para la marcha.

Tras 2 Km. de pronunciada bajada siguiendo uno de los barrancos, alcanzamos una preciosa pradera cubierta de hojas al lado del Duero donde nos sentamos con ganas de descansar la espalda y de comer las viandas.

Y así, volviendo sobre la senda de la mañana, llegamos de nuevo a Langa después de más de 27 Km. sobre nuestras piernas. Terminamos de cháchara con un agradable cafetito en el bar de las piscinas, donde nos sorprendió lo animado y caldeado que estaba el bar teniendo en cuenta que eran las cinco de la tarde. Ah! Y sin humo, algo impensable hace solo unos años.

Banda sonora de la ruta: Okkervil river,  The industry. Away (2016)

LA RUTA Nº 87
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La casona de Valdeosma, la matanza y el sendero del río, 17 de dic. de 2016.

Éxito de convocatoria para la última ruta del trimestre y del año. Ya se va viendo que las rutas por el terruño son un buen banderín de enganche mientras que las que tienden a la montaña cada vez cuentan con mayores detractores. Por otra parte, fue un placer ver de nuevo a Manuel (y a Isabel) casi recuperado del accidente de junio y aguantando el ritmo que nos impusieron algunas liebres.

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Salvo el tramo final, la ruta transcurre por la gran loma que une El Burgo con Ucero entre los ríos Madre de Rejas por el oeste y Ucero por el este. El terreno, donde predominan las grabas y arcillas, está cubierto mayoritariamente con encinas, sabinas y algunas manchas de pino de repoblación. Amplias pistas abiertas para la explotación ganadera y de las suertes de leña de Sotos y Osma, nos dejan casi sin despeinarnos en la Casona de Valdeosma. Esta torre-casa medieval se encuentra en el extremo de una preciosa dehesa que forma el arroyo Barrofrío poco antes de su desembocadura en el Madre de Rejas. Se encuentra en el término de Osma que llega hasta aquí en cuña limitando con los términos de Sotos y Valdealbín.

Pinchando aquí, todas las fotos

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Sobre la casona de Valdeosma, hasta donde yo sé, solo hay publicado un texto que hizo nuestro compañero Jesús de Blas para la revista Celtiberia: “El término redondo de Valdeosma y su casa fuerte”, Autor: Jesús de Blas de Blas. Celtiberia, ISSN 0528-3647, Año nº 48, Nº 92, 1998, pags. 307-320.

Según Loperraez,  la primera referencia documental que existe sobre Valdeosma es la “Cédula del rey D. Sancho IV, fechada en Burgos el 3 de abril de 1289, por la que hace merced a Pedro Sánchez (su escribano, administrador y camarero), del término de Valle hacia Osma (Valdeosma) para que lo poblase, y del lugar de Alcubilla del Marqués con sus términos.”. Por lo que nos dice Jesús de Blas, los últimos propietarios de la casona fueron los miembros de la familia de Policarpo Molinero (Lodares de Osma), quienes en 1934 la vendieron a sesenta y cuatro vecinos de Sotos del Burgo cuyos herederos siguen siendo hoy los titulares del paraje. Para todos los que queráis leer más sobre la casona y no tengáis acceso a la revista Celtiberia, os recomiendo que visitéis este enlace donde se resume lo publicado por Jesús: http://valdealvin.blogspot.com.es/2008/12/la-casa-de-valdeosma.html

Viendo los restos de los imponentes olmos que yacen ya podridos víctimas de la grafiosis, cerca de la derruida ermita, nos podemos imaginar que en alguna época del año los lugareños celebrarían alguna concurrida romería en la explanada.

Seguimos caminando vallejo abajo hasta Valdealbín, donde un grupo de vecinos nos reciben con miradas desconfiadas hasta que reconocen a varios miembros del grupo. Estaban en plena faena de la matanza del cerdo y son conscientes de que hoy en día no conviene dar mucha publicidad a todo lo que rodea a esta antigua tradición. Quién les iba a decir a los vecinos que crecieron con la matanza como un acto central del invierno soriano, que una fiesta así terminaría siendo, unos años después, algo casi clandestino.

Nos despedimos y nos dirigimos ahora hacia Sotos del Burgo tomando el Arroyo del Cervatillo casi en frente de la entrada del pueblo. Siete Km. de espeso encinar con alguna mancha de pino y roble, para llegar al frontón de Sotos del Burgo donde comemos. Ya se iban sintiendo los kilómetros en las piernas cuando iniciamos los últimos 5 Km. de la ruta, recorriendo un tramo del nuevo sendero abierto por la Confederación Hidrográfica del Duero que sigue paralelo al río Ucero en varios tramos hasta pasado Valdelinares. Un recorrido agradable, acompañados del canturreo del agua y atravesando una parte del bosque de ribera que acompaña al Ucero desde su nacimiento hasta su desembocadura en el paraje de las Dos Aguas en la Rasa.

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Como ya es tradición, terminamos el trimestre con cena prenavideña en el Mesón Marcelino. Generosas y ricas raciones que algunos maceraron con unos gintonics para redondear la noche.

Feliz Año para todos los andarines y treparriscos del mundo!

Banda sonora: Aún no ha salido el sol, León Benavente “2”, 2016

https://www.youtube.com/watch?v=JAlVlV14drI

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Ruta nº 86. Valdeosma y el sendero del Ucero

La última jornada de de senderismo del año 2016 llama a la puerta. El próximo sábado 17 de diciembre, a las 9 de la mañana, caminaremos por la loma que separa los valles del Río Madre y del Ucero hasta llegar a la casona de Valdeosma, una reliquia de la Edad Media a lado del pueblecito de Valdealbín. De regreso nuestra ruta nos dejará en Sotos del Burgo desde donde descubriremos el nuevo sendero que ha abierto la C.H. del Duero casi en paralelo al Río Ucero hasta Barcebalejo.

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A los pies de la casona, antigua ermita

Día: sábado 17 de diciembre de 2016.

Salida: Estación de Autobuses. 9 h.

Equipo: Pistas y senderos cómodos. Nunca nos hemos de olvidar entre nuestros pertrechos invernales montunos: mochila, forro polar, guantes, chubasquero, protección para la cabeza, cantimplora o botella de agua, barritas de cereales, frutos secos…

Temperatura/Precipitaciones: A cuatro días vista, las temperaturas parece que serán fresquitas: 2º de mínima y 8º de máxima para la zona del Burgo, con un 30% de probabilidades de lluvia.

Zona: Tierra del Burgo.

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La casona de Valdeosma

Localización: Pocas veces será más fácil hacerla. Tomaremos la SO-920 durante 3,2 Km. hasta llegar a la Barcebalejo, inicio y final de la ruta.

Tipo de ruta: Circular con inicio y llegada en Barcebalejo.

Distancia: 22 Km. aprox.

Dificultad: baja

Desnivel: en torno a 130 m. Cota más alta 1.049 m. Cota más baja, 921 m.

Mapa. Topográfico Nacional: El Burgo de Osma, 1:50.000. hoja 377 (21-15) y San Leonardo, hoja 348 (21-14)

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Ruta nº 85. La paramera, el teleclub, las llaves del coche y el confesionario.

Esta ruta preinvernal resultó estupenda por muchos motivos. Volvieron amigos con los que hace ya mucho no compartíamos caminos, la temperatura fue muy agradable y el desnivel nos permitió hacer Km., casi 24 aunque el perfil de Google Earth siempre nos quite alguno, sin apenas despeinarnos y con mucho palique.

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A punto de llegar al Alto de las Esperas

Con parada en Recuerda para dejar el coche de la vuelta, salimos del pueblecito de Morales con una niebla tan espesa que nos permitía mirar al sol casi como si se tratase de la luna: de tú a tú. En poco menos de una hora estábamos en el Alto de las Esperas, 3 Km., uno de los miradores que se asoman al tramo del Duero entre Berlanga y Gormaz. Lástima que los jirones de niebla todavía presentes no nos dejasen ver más allá de Gormaz y Quintanas. Aquí se suscitó una discusión sobre lo que se veía a la derecha de la muela de Recuerda. Para mí era la iglesia de Recuerda y para J. Carlos y Katy eran más bien los edificios de Nufri en la Rasa.

Atravesamos el páramo parándonos de vez en cuando por el paso de quads. Precisamente aquí, donde los caminos casi ni aparecen en los mapas, nos topamos con un grupo de madrileños que hacían ese fin de semana Madrid-San Esteban de Gormaz-Madrid; vaya tute para hacerlo en ese tipo de vehículo y por caminos.

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Cerca de Brías

Terminamos de recorrer la paramera, desde donde en algún punto llegamos a divisar el castillo de Berlanga, para bajar y atravesar una zona llana de cultivo que tras salvar un escalón nos dejaría a los pies de la carretera que va de Paones a Brías (7,5 Km. aprox.).

Un tramo de carretera, donde los pies sufren más que en los caminos de tierra, y entrábamos en Brías a través de una preciosa chopera que todavía conservaba los tonos amarillo-rojizos del otoño. Con ganas de almorzar desenfundamos los bocadillos en la Plaza Mayor, sentados en un banco corrido adosado a lo que fue antiguo Teleclub y hoy sede de la asociación de vecinos. “Por cierto?”, pregunté, “dónde está la llave del coche que dejamos en Recuerda?”. Glup, glup, glup… Nani dejó su coche en Recuerda pero siguiendo las instrucciones que me dio María, las deje bien guardaditas en la guantera de mi coche en Moráles! Toma ya! Ni pensé en ellas cuando salíamos de Morales.

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Comida en la Plaza Mayor

Mientras terminábamos de decidir que hacíamos, si ir a Recuerda o volver a Morales, una vecina muy amable nos abrió y enseñó la iglesia de Brias. Levantada por Juan de Aparicio y Navarro, obispo de León y vecino de Brías, tiene en su altar mayor un retablo de muy buena factura dedicado al patrón del pueblo, San Juan bautista. La pieza más importante del retablo barroco, en el lado de la epístola, es Santa Ana sedente enseñando a leer a la virgen niña. La iglesia pide a gritos una restauración y limpieza de todos sus retablos. El detalle del confesionario-almacén de limpieza, pervivirá en el recuerdo.

Aun siendo importante su interior a mí lo que más me llama la atención de esta iglesia es la imponente torre plateresca que define el perfil de Brias kilómetros a la redonda; una torre ancha, poderosa y alta que remata su segundo cuerpo con una preciosa balaustrada con pináculos. Por cierto que los Aparicio y Navarro son también los mecenas que levantaron el palacio renacentista de Brías y la iglesia y palacio del vecino Abanco.

La vecina nos habla también de las ruinas de la iglesia románica a la entrada del pueblo por la carretera de Nograles, del palacio renacentista y de su anterior alcalde al que pone a caldo. Luisa también comenta que hay una famosa sima, la sima de Brías, pero la dejaremos para otra ocasión.

Recuperados del incidente de las llaves, decidimos como estaba previsto salir por el camino de Galapagares pero en vez de seguir la ruta original, a 3,5 Km. no giramos a nuestra izquierda en busca de Galapagares, sino que subimos recto, en dirección norte, hasta llegar al borde del pàramos que mira al Duero, justo ve encima de la muela de Recuerda (3 Km.). Ahora se distinguían bien los edificios que veíamos hace unas horas. Desde luego, volviendo a la discusión mañanera, no parecía la iglesia de Recuerda sino probablemente la gravera de la Olmeda. Nueva discusión al canto.

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Abajo la muela de Recuerda

Ahora bajamos atravesando un espeso encinar que nos dejô casi en la base de la muela. Giro a la derecha y atravesando a las bravas campos de barbecho por los que se andaba cómodamente, hicimos una pequeña parada para comer con el feo depósito del agua de Morales a la vista (otros 3 km. aprox.). Desde donde comimos seguimos atravesando campos de barbecho cada vez más dorados por el sol poniente hasta alcanzar el camino que nos dejaría de nuevo en Morales (4,5 km. aprox.).

Todas las fotos en Google fotos: https://goo.gl/photos/F6FKYzFgGxU292Cn6

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Atravesando campos de rastrojos

Como ya hicimos en nuestra última salida, allá por enero de 2014, terminamos la ruta en Recuerda tomando unas cervezas en el restaurante la Taina y apreciando su rico bizcocho casero.

Banda sonora de la ruta: Waste a moment; King of Leons,Walls 2016

https://www.youtube.com/watch?v=Nbr6L-jIU3A

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En rosa la ruta prevista. En azul la que hicimos

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Ruta nº 85. Morales-Brías-Recuerda,19 de noviembre de 2016

Aunque hemos recorrido los cañones del Arenazas y del Estepar y subido a la muela de Recuerda, nunca hemos recorrido los antiguos caminos que desde Recuerda y Morales llegaban a Brías. Atravesaremos enmarañados bosques de encinas y pelados páramos con extraordinarias vistas sobre el padre Duero sin dejarnos sobrecoger por paisajes donde dentro de poco ya no habrá personas que los habiten. Señoras y señores bienvenidos a uno de los rincones de la España vacía.

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Día: sábado 18 de enero de 2016

Salida: Estación de Autobuses. 9 h.

Equipo: Pistas y senderos cómodos. Imprescindible en una jornada montaraz: mochila, forro polar, guantes, chubasquero, protección para la cabeza, cantimplora o botella de agua, barritas de cereales, frutos secos…

Temperatura/Precipitaciones: A dos días vista, las temperaturas parece que serán suaves y fresquitas, 2º de mínima y 12º de máxima para la zona de Recuerda. No parece que tengamos problemas con la lluvia.

Zona: Tierras de Brías y Recuerda.

Localización: Tomaremos la SO-160 durante 24 Km. hasta llegar a la entrada de Recuerda. Aquí dejaremos uno de los coches para la vuelta. Antes de entrar a Recuerda, nada más pasar una ermita, giraremos a la izquierda para tomar la SO-P-4137 durante 12 Km. hasta Morales donde iniciaremos la ruta.

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Recuerda desde la Muela

Tipo de ruta: ida. Dejaremos un coche en Recuerda y el resto en Galapagares, desde donde arrancará la ruta

Distancia: 22 Km. aprox.

Dificultad: media, únicamente por el por el número de Km.

Desnivel: en torno a 238 m. Cota más alta 1.140 m. Cota más baja, 902 m.

Mapa Topográfico Nacional: Berlanga de Duero, 1:50.000. hoja 405 (21-16)

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Al fondo Morales

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Los bloques de cuarzo, las lagunas y unas tortillas de vicio, 15 de oct de 2016.

Y volvimos al monte con los compañeros de Laredo. Chuchi llevaba años queriendo venir hasta aquí. Esta vez nuestro objetivo es atravesar el intrincado paso de las Calderas y por supuesto recorrer las lagunas de Neila. Creo que la dificultad de la bajada de las Calderas hará que esta ruta la recordemos todos más por el caos de piedras y zarzas que debimos atravesar que por las preciosas vistas de las lagunas desde lo alto del Campiña.

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Cajiga+Treparriscos

Abrazos y saludos en el hotel donde se alojaron los cajigas y al autobús y los coches para subir hacia Neila. El día parece que va a acompañar. Nada de lluvia y a la vista un nuevo día templado de veroño. Tampoco parece que sea la niebla ningún problema tal como nos ocurrió hace tan solo un mes en la ruta que arrancaba desde el Puerto del collado. Por lo demás ya había olvidado lo empinadas de las rampas que hay que salvar para llegar a la base de las lagunas. Le comento a Roberto que algún día habrá que intentar subirlas con la bici. Y no muy tarde.

Nada más bajar de los coches, en el mirador de S. Francisco, se deja notar un aire frío que nos obliga a abrigarnos. Una cosa es la temperatura en Quintanar y otra bastante distinta la que sentimos a 1.900 m. Enseguida encaramos el sendero que arranca casi desde el parking y que comienza a ascender por la ladera este que bordea el gran circo glaciar que acoge a las lagunas de mayor porte. Suave ascensión con las lagunas de los Patos y Brava a nuestra izquierda y la Larga y Negra a nuestra derecha. Este primer tramo lo aprovechamos Fuencisla y yo para “conocernos”. Es curioso cuánto cuesta a veces conocer a alguien con quien llevas años y lo rápido que conectas con alguien a quien hace solo una hora no conocías. Claro que ella trae a tres embajadores, Roberto, caminando a nuestro lado; Mercedes quien, aunque en la distancia,  nos acompañará  a lo largo de todo el recorrido y Luisa, treparrisco de pro y la primera en hablarme de ella (y el amor).

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Comenzando a introducirnos en el laberinto

En poco menos de 2 Km. estábamos disfrutando de las vistas en el pico Campiña, 2.049 m., a pesar de la cortina brumosa que se extendía a lo largo de todo el valle del Duero. Al sur se percibía la barrera de la sierra de Ayllón y por detrás asomaba el pico del Ocejón, ya en la provincia de Guadalajara. Al norte la visibilidad era peor, no alcanzando más allá del pico S. Lorenzo en la Demanda. Por el este se divisaba bien la muela de Urbión y el Tres Provincias al que no pudimos llegar hace un mes.

Siguiendo el borde del circo en dirección oeste un poco más de 1 Km., se apreciaba el nacimiento de un pequeño arroyo que no es sino el inicio de nuestra bajada hacia las Calderas. La pequeña cicatriz del arroyo Palazuelo, se convertirá 1 Km. más abajo en una auténtica hendidura enmarcada por enormes bloques de conglomerado de cuarzo. Como siempre que entramos en lugares así, asombra lo que la acción del agua y el hielo pueden a hacer en miles de años de trabajo perseverante.

Hay que estar muy pendientes de los hitos porque el sendero se pierde en el desorden de rocas y canchales que vamos atravesando a la vez que nos introducimos en este cañón tan peculiar. El paso se complica. Rocas y vegetación dificultan el paso y lo ralentizan más aún al ser un grupo tan numeroso. La mayoría guardamos los bastones porque las manos y el culo habrá que utilizarlos de vez en cuando tanto para trepar como para salvar algunas rocas con seguridad. La culera del  pantalón de Nani es testigo de lo que digo. Se oye alguna queja de fondo. Alguien dice “ahora entendemos por qué os llaman treparriscos”.

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A veces el sendero se veía

Bastante dentro del cañón oímos por primera vez el agua pero apenas corre porque no ha llovido. Nada que ver las Calderas con agua o sin ella pero también es verdad que con agua hay que pisar no con mil ojos sino con dos mil. La pena es que no vimos ninguna cascada ni tampoco encontramos las pozas rebosantes de agua. De hecho atravesamos alguna poza completamente seca.

Tanto hablarles de la zona donde hay que bajar una pared con cuerdas y al final no la vimos. Llegamos a una zona donde el agua salvaba un desnivel de más de 10 m. cerrándonos el paso y no vimos una abertura que teníamos a nuestra derecha que nos hubiese llevado a las famosas cuerdas. Desandamos el camino unos metros para subir a la parte alta del barranco, siempre por su margen izquierda. Arriba la altura sobre el arroyo, unos 70 m., nos permite apreciar bien el tajo que ha ido abriendo el Palazuelo y el laberinto por donde hemos bajado.

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Ya más despejado. Laguna Negra y Urbión al fondo

Unos 500 m. más abajo, el paso de las Calderas termina sobre una explanada de conglomerado, cerrada por el inicio del imponente pinar que nos cierra el paso. El arroyo, un pequeño regato, ahora puede saltarse sin esfuerzo; parece mentira que haya desaparecido el barranco de una forma tan abrupta. Comemos sobre la explanada y volvemos al Campiña siguiendo un sendero que sale a nuestra derecha, recorriendo primero un pinar y más tarde un brezal hasta dar de nuevo con los canchales del inicio de la ruta.

Fotos del Club Cajiga

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Nuestra ruta

Una vez arriba, 2,5 Km. y 400 m. de desnivel salvados, recorrimos el borde del circo glaciar en dirección oeste para bajar suavemente al extremo de la laguna Negra y pasear sin prisa cerca de 4 km., bordeando también la laguna Larga. Cuando llegamos al autobús no sabía si estaba ante un equipo de la NBA o de senderistas: todo el mundo estirando como auténticos profesionales de la montaña, ¡Qué nivelazo los cajigas¡

De vuelta en Quintanar, unas cañas acompañadas de las afamadas patatas fritas de Riaza y de unas riquísimas tortillas en el Hostal Domingo, invitados por nuestro buen amigo y antiguo compañero, Pedro. Abrazos, despedidas y muchas ganas de volver a ver a los amigos de Laredo. Siempre digo lo mismo pero hay que ir allí para hacer una ruta con ellos. A ver si de este año no pasa.

Todas las fotos en google fotos

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Al final de las Calderas poco antes de llegar a la explanada

Banda sonora de la ruta:

Ben Folds & Rufus Wainwright – Careless Whisper (George Michael, Make It Big, 1984)

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